Colombia: International Appeal
International Appeal: For Democracy, Peace and Social Justice in Colombiatial elections in Colombia
On 31 May, the first round of the presidential elections took place in Colombia. On 21 June, in the second round, the Colombian people will decide the direction of their country. In this context, the candidacies of Iván Cepeda and Aída Quilcué, of the Pacto Histórico, represent the commitment to deepening the path of democratic and social transformation opened in recent years. What is at stake is the possibility of continuing to advance in the construction of peace, the expansion of democracy, the defence of human rights, social justice, national sovereignty and the effective recognition of the rights of indigenous, Afro-descendant, peasant and all historically excluded communities.
In this context, we reaffirm that it belongs exclusively to the Colombian people to freely decide their own future. We reject any form of interference, pressure, threat or external conditioning of the electoral process. No government, economic power or foreign actor has the right to oversee Colombia’s sovereign will, or to use political, diplomatic or commercial decisions to favour any candidacy. The principle is clear: non-interference and respect for the popular will.
Colombia has suffered for decades from the consequences of political violence, forced displacement, paramilitarism, persecution of social, trade union, peasant, indigenous and popular leaders, and the assassination of those who have defended peace and human rights. Peace agreements and processes have been the fruit of enormous sacrifice and the persistent mobilisation of broad sectors of Colombian society. Preserving and deepening these achievements is a democratic responsibility that transcends the country’s borders.

Facing public allegations of possible irregularities in the electoral process, we call on the Colombian authorities to ensure maximum transparency, full democratic guarantees, traceability in the official scrutiny, access by political forces to all necessary information, and effective mechanisms for the verification of every polling station. The popular will must be respected without manipulation, pressure or disregard for established institutional procedures. We also warn of the contemporary risks of digital manipulation and disinformation as direct threats to the integrity of public debate and to citizens’ trust in the democratic process.
The defence of Colombian democracy demands preventing any regression towards the darkest times of political violence, social exclusion and the subordination of institutions to particular interests. It demands, at the same time, strengthening popular participation, guaranteeing social rights, protecting those who defend life, and consolidating Colombia’s sovereignty in the face of any form of foreign tutelage. In this regard, we recognise the centrality of the defence of life as a political and democratic principle, and the role that President Gustavo Petro has played in placing this orientation at the heart of national and international public debate.
For all these reasons, we call on political parties, trade union organisations, social movements, feminist, youth, peasant, indigenous, Afro-descendant, ecological and human rights organisations, and democratic and progressive forces throughout the world to publicly express their commitment to the defence of democracy in Colombia, respect for popular sovereignty, peace and human rights; and to support, within that framework, the demand for full and verifiable guarantees for the electoral process.
Colombia represents at this moment a decisive battle for more democracy, more social justice and more peace. Progressive forces are fully aware of the historic importance of this moment, and we affirm our solidarity with the Colombian people in defence of their right to decide — free from interference, and with full guarantees.
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Llamamiento internacional: Por la democracia, la paz y la justicia social en Colombia
El pasado 31 de mayo se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. El 21 de junio, en la segunda vuelta, el pueblo colombiano decidirá el rumbo del país. En ese marco, las candidaturas de Iván Cepeda y Aída Quilcué, del Pacto Histórico, representan la apuesta por profundizar el camino de transformaciones democráticas y sociales abierto en los últimos años. Está en juego la posibilidad de seguir avanzando en la construcción de la paz, la ampliación de la democracia, la defensa de los derechos humanos, la justicia social, la soberanía nacional y el reconocimiento efectivo de los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y de todas las comunidades históricamente excluidas.
En este contexto, reiteramos que corresponde exclusivamente al pueblo colombiano decidir libremente su futuro. Rechazamos cualquier forma de injerencia, presión, amenaza o condicionamiento externo sobre el proceso electoral. Ningún gobierno, poder económico o actor extranjero tiene derecho a tutelar la voluntad soberana de Colombia ni a utilizar decisiones políticas, diplomáticas o comerciales para favorecer una candidatura. El principio es claro: no injerencia y respeto a la voluntad popular.
Colombia ha sufrido durante décadas las consecuencias de la violencia política, el desplazamiento forzado, el paramilitarismo, la persecución contra dirigentes sociales, sindicales, campesinos, indígenas y populares, y el asesinato de quienes han defendido la paz y los derechos humanos. Los acuerdos y procesos de paz han sido fruto de enormes sacrificios y de la movilización persistente de amplios sectores de la sociedad colombiana. Preservar y profundizar esos avances constituye una responsabilidad democrática que trasciende las fronteras del país.

Ante las denuncias públicas sobre posibles irregularidades en el proceso electoral, reclamamos a las autoridades colombianas la máxima transparencia, plenas garantías democráticas, trazabilidad en el escrutinio oficial, acceso de las fuerzas políticas a toda la información necesaria y mecanismos efectivos para la verificación de cada mesa. La voluntad popular debe ser respetada sin manipulaciones, presiones ni desconocimiento de los procedimientos institucionales establecidos. Asimismo, advertimos sobre los riesgos contemporáneos de manipulación digital y desinformación como amenazas directas a la integridad del debate público y a la confianza ciudadana en el proceso democrático.
La defensa de la democracia colombiana exige impedir cualquier retroceso hacia los tiempos más oscuros de la violencia política, la exclusión social y la subordinación de las instituciones a intereses particulares. Exige, al mismo tiempo, fortalecer la participación popular, garantizar los derechos sociales, proteger a quienes defienden la vida y consolidar la soberanía de Colombia frente a cualquier forma de tutela extranjera. En esa línea, reconocemos la centralidad de la defensa de la vida como principio político y democrático, y el papel que ha tenido el presidente Gustavo Petro en instalar esa orientación en el debate público nacional e internacional.
Por todo ello, llamamos a los partidos políticos, organizaciones sindicales, movimientos sociales, organizaciones feministas, juveniles, campesinas, indígenas, afrodescendientes, ecologistas, defensoras de los derechos humanos y fuerzas democráticas y progresistas de todo el mundo a expresar públicamente su compromiso con la defensa de la democracia en Colombia, el respeto a la soberanía popular, la paz y los derechos humanos; y a acompañar, desde ese marco, la exigencia de garantías plenas y verificables para la jornada electoral.
Colombia representa en esta fase una batalla decisiva por más democracia, más justicia social y más paz. Las fuerzas progresistas somos conscientes de la importancia histórica de este momento y afirmamos nuestra solidaridad con el pueblo colombiano en la defensa de su derecho a decidir, sin injerencias, y con garantías plenas.
