Análisis elecciones México

Artículo de Obey Ament, analista internacional

A pesar de todos sus intentos, el bloque conservador, respaldado por algunos poderosos medios de comunicación y agentes económicos, no pudo impedir la victoria del candidato de la izquierda. ¿Cómo se explica esto?

Claudia Sheinbaum contaba con grandes ventajas a su favor: su propia trayectoria como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y la trayectoria de seis años en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO. La victoria de la candidata de Morena es también la confirmación del deseo de los mexicanos de ir más allá en la transformación del país. Saben que Claudia Sheinbaum continuará la lucha para acabar con el régimen de la «mafia del poder», que había convertido a México en un botín y que era inseparable de la corrupción y la impunidad en todos los niveles.

La popularidad del presidente saliente, con más del 60% de los votos a favor, fue un factor importante, pero no lo explica todo. En 2018, los mexicanos votaron para poner fin al régimen neoliberal. En 2024, se politizaron mucho más y votaron para impedir cualquier retroceso y porque, mayoritariamente, han han hecho suyo el proyecto de transformación que debe continuar.

En México, los medios tradicionales de la derecha compiten con un gran número de medios progresistas que se han desarrollado en el nuevo contexto y están bloqueando las campañas de desinformación. AMLO celebró en su día la existencia de estas «benditas redes sociales».

Claudia Sheinbaum se presentó como una mujer seria, con propuestas claramente progresistas y una visión de país frente a la candidata de la derecha, Xóchitl Gálvez, quien un día atacaba las políticas «asistencialistas» del gobierno y al siguiente juraba que mantendría los programas sociales, que se decía de izquierda, incluso de extrema izquierda, y al día siguiente se afirmaba como una empresaria exitosa que consideraba que «si a los 60 años no has podido acumular tu patrimonio, eres un idiota» y que confundía la labia popular con el insulto y la calumnia. En respuesta a la derecha, que hasta el final exigió a Claudia Sheinbaum distanciarse del «autoritarismo de AMLO», ella siempre se presento a si misma como la que continuará el proceso de democratización política y social en marcha iniciado por el presidente.

Los resultados son contundentes. Clara Sheinbaum obtiene 35,9 millones de votos o sea 59.7%. Esto es seis millones mas de los que Andrés Manuel Lopez Obrador obtuvo en 2018. Se trata de un apoyo masivo a la obra comenzada en 2018 de transformación del país. La derecha con Xochitl Galvez obtiene 16,5 millones de votos y 27,4%, retrocediendo de mas de 3 millones de votos con respecto a la elección de 2018.. Si detallamos el voto de la oposición vemos que el PRI toca el fondo con 9,5% de los votos y el PAN anda en 16%, el PRD por su parte, con 1,8% de los votos esta en peligro de perder su registro.

La coalición que apoya a la 4° Transformación obtiene llega en primer lugar en 82% de los distritos electorales y obtiene 365 escaños en la Cámara de diputados, es decir que alcanza los dos tercios necesarios para proponer cambios a la constitución y 83 Senadores, faltandole dos para alcanzar los dos tercios. La oposición ha tenido que contentarse con 72 para el PAN y 34 para el PRI . El Movimiento Ciudadano, que no hacia parte de la coalición que apoyo a Xochitl Galvez tendrá 26 escaños en la Cámara.

De ocho Estados donde se elegía gobernador, Morena se lleva seis ademas del Gobierno de la Ciudad de México. Morena gobierna en 25 de los 32 estados de la Federación ademas de la capital.

¿Debemos esperar una radicalización del proceso de la 4T o una moderación del mismo?

Claudia Sheinbaum se ha propuesto «construir la segunda etapa de la “Cuarta Transformación” del país, las tres primeras fueron la Independencia de México, las reformas del siglo XIX que fundaron la República laica y la Revolución de 1910. También debe consolidar lo logrado y completar las reformas iniciadas, pero bloqueadas por la oposición sistemática del poder judicial, aún en manos de la derecha, así como las que afectan a miles de personas, como la sanidad y la educación, puestas en marcha pero aún parcialmente incompletas. La lucha contra la pobreza está en retroceso, pero la pobreza extrema sigue siendo demasiado elevada, del 7% de la población. La separación entre poder político y poder económico es una realidad, y los tiempos de la «mafia del poder», que asociaba élites políticas y grandes fortunas, han quedado atrás.

Pero la reforma política, el remodelamiento de las instituciones, sigue siendo una prioridad. Los cambios realizados en el contexto mexicano, los golpes asestados a un régimen basado en la corrupción, la impunidad y la arbitrariedad, son ya un paso importante y están provocando una violenta reacción de la derecha. Para derrotar a la derecha, es necesario avanzar en los cambios , y ese es el sentido de los 100 compromisos propuestos en el Proyecto de Nación de Claudia Sheinbaum: fortalecimiento de las políticas sociales y nuevos derechos de los trabajadores, aumento de salarios, inversión pública en desarrollo regional, acceso a la vivienda, igualdad y vida digna para las mujeres…. Hay grandes retos por delante: reformar las instituciones y el poder judicial, completar la recuperación de CFE y PEMEX, renegociar el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC) y mejorar las pensiones. ¿Es ésta una política radical? En cualquier caso, no podrá moderarse.

AMLO terminó su mandato con unos índices de popularidad muy altos. Algunos analistas apuntan a veces a una ruptura con ciertos sectores de la izquierda urbana de clase media. ¿Tiene Claudia S. lo necesario para reconquistar a este electorado?

Se habló de esta ruptura después de las elecciones en la Ciudad de México en 2021, cuando la derecha ganó la mitad de los distritos de la capital, pero estos resultados no necesariamente representan la realidad de todo el país y las victorias de la derecha sólo fueron posibles porque los votantes de MORENA no acudieron a las urnas y no por un aumento de votos de derecha de las «clases medias». Es cierto que parte del electorado de 2018 se ha alejado, sobre todo los afectados por la revisión de algunos organismos.

Las decisiones presupuestarias tomadas durante el sexenio de AMLO han privilegiado a los sectores más débiles de la población y reorganizado a otros. Varias instituciones y fondos fiduciarios creados para sustituir al Estado han desaparecido o han visto recortados sus presupuestos, empresas que gozaban del privilegio ilegal de los contratos públicos han reducido su actividad o han cerrado, y se han reducido los exorbitantes salarios de los altos funcionarios. Los organismos de cultura e investigación también han visto estancados sus presupuestos. Todo esto hace descontentos. Luego están los que fueron sensibles a las campañas de la derecha equiparando a López Obrador con el autoritarismo cuando atacaba a las instituciones aún dominadas por los viejos partidos. Pero contrariamente a lo que se ha afirmado ampliamente, el voto de las llamadas «clases medias» no es necesariamente a la derecha y se divide casi por igual entre la izquierda y la derecha. De hecho, estas «clases medias» han votado cada vez más a la izquierda desde 2018, cuando el 25% de ellas votó por AMLO. Según Latinobarometro, y el 37% en 2021. Las encuestas de salida de urna muestran que el electorado de Claudia Sheinbaum es sobre todo popular pero también 59% de las “clases medias” la apoyaron e incluso 49% de los sectores“media-alta”. Es una confirmación mas de la amplitud del apoyo y del terreno ganado por el proyecto que porta la candidata de Morena.

Claudia Sheinbaum lanzó su campaña con los «Diálogos para la Transformación», foros que reunían a intelectuales, académicos, científicos, personalidades de la cultura, representantes electos y personas conocidas por sus competencias. Organizaron reuniones públicas que sirvieron para elaborar el Programa de Gobierno de Claudia Sheinbaum. La confrontación con la derecha es dura sobre el plano de las ideas. Mientras la flor y nata de la élite intelectual que ha apoyado a los gobiernos de derecha ha llamado a votar a favor de Xóchitl Gálvez «para frenar la deriva autoritaria» y el peligro que, a su juicio, representaría Claudia Sheinbaum para la democracia, 900 de los más importantes intelectuales y artistas se han movilizado a favor de la «prosperidad compartida» y de una transformación que sea producto de un movimiento profundo, amplio y plural nacido de las luchas por la democracia.

¿Cuáles han sido los principales éxitos y fracasos de AMLO?

Los mexicanos aprecian sin duda la determinación del Presidente López Obrador de separar el poder político del económico, y su lucha contra la «mafia del poder», como él llama a la asociación de élites políticas y grandes fortunas que ha gobernado el país. Ya no se saquea la riqueza del país, se persigue a los políticos corruptos, se castiga la evasión fiscal y los miembros del Gobierno y altos funcionarios dan ejemplo. Atrás quedaron los vuelos en primera clase, los lujosos coches de empresa y los sueldos de los CEO. Puede parecer anecdótico, pero en México cuenta después de décadas en las que estar en política era sinónimo de cierto enriquecimiento personal.

Los avances son tangibles y los mexicanos los viven a diario: la lucha contra la pobreza ha reducido la pobreza en 5 millones de personas, del 42% al 36,3%, la precariedad laboral disminuye y el salario mínimo, que había perdido el 70% de su poder adquisitivo en 30 años, se ha incrementado en un 110% en los seis años de gobierno progresista. Las condiciones de vida también mejoran: 30 millones de hogares se benefician de al menos uno de los programas sociales creados para jóvenes, ancianos y niños. Las becas y la formación en las empresas pretenden alejar a los jóvenes del narcotráfico. Se están desarrollando grandes proyectos de infraestructuras en las regiones más pobres del país y se ha detenido la privatización de las dos grandes empresas, la Compañía Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos, a pesar de las amenazas y protestas de las grandes compañías y de Washington. Hace 30 años, los ingresos del 10% de las familias más ricas eran 35 veces superiores a los del 10% de las menos ricas. En 2022, los ingresos de las familias más ricas serán 15 veces superiores.

Más que de fracasos, podemos hablar de reformas inacabadas. Se ha criticado el papel que ha dado al Ejército en la gestión de ciertas infraestructuras y el hecho de que la nueva Guardia Nacional esté bajo mando militar. Pero la lucha contra los grupos del crimen organizado fuertemente armados requiere una Guardia Nacional bien entrenada, una misión que hasta ahora sólo el Ejército puede llevar a cabo. Este aspecto y el referente a la gestión de infraestructuras tendría que ser pensado con perspectiva.

Hay decisiones políticas que deben ser tomadas pensando en las consecuencias posibles de un poder que se le esta entregando a la fuerza armada a largo plazo. Las investigaciones sobre el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa han llevado a prisión a militares, miembros del crimen organizado y políticos, pero también ha habido liberaciones inexplicables ordenadas por el Poder judicial y condenadas por el Ejecutivo, y aún quedan por aclarar algunas cuestiones turbias sobre el papel del Ejército.

Queda mucho por hacer, y los retos son considerables. El primero es sin duda el de la seguridad y la violencia. El número de homicidios ha disminuido, pero sigue habiendo demasiada violencia en el país y la actividad del crimen organizado no ha cesado. Otro punto que sigue sin resolverse son los demasiado numerosos asesinatos de periodistas, que no fueron víctimas de una política de Estado como antes, sino que fueron asesinados mientras investigaban los vínculos entre los representantes electos locales o regionales y los narcotraficantes.

Hay que completar la reforma del sistema sanitario y de la seguridad social, pues todavía hay muchas personas que deberían beneficiarse de este derecho, y siguen existiendo lagunas en el acceso a los medicamentos. La educación también es uno de los sectores que hay que consolidar.

¿Cuáles son los principales retos del nuevo Presidente?

La lucha contra la pobreza sigue siendo la principal prioridad. Todavía afecta al 36% de la población, y 9 millones de personas viven en la extrema pobreza. De ahí la necesidad de continuar con las políticas sociales, las subidas salariales y la lucha contra la precariedad laboral.

El otro gran reto es la lucha contra la delincuencia organizada y la violencia. Claudia Sheinbaum ya ha manifestado su determinación de atajar las causas de la existencia de estos grupos, y continuará con los programas sociales dirigidos a los jóvenes y la lucha contra la pobreza. Tendrá que aplicar los métodos utilizados durante su gestión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, que ya han dado resultados.

Para consolidar los programas sociales que ahora consagra la Constitución, tendrá que tomar decisiones económicas decisivas. Los ingresos fiscales llevan muchos años estancados, mientras que el gasto público ha aumentado. Continuará con la política de «austeridad republicana» dirigida a sectores prioritarios, o introducirá por fin una reforma fiscal y aceptará un nuevo enfrentamiento con los poderosos del país? El fuerte dominio en el Congreso de una mayoría progresista causo la agitación de los sectores financieros desde el día siguiente de la elección. Podremos esperarnos a momentos de confrontación y de protestas desde los sectores que tienen el poder económico entre las manos.

Luego está la necesidad de consolidar PEMEX, que los gobiernos anteriores dejaron en un estado lamentable, con una deuda enorme y a merced de las grandes compañías petroleras que no aceptan la nueva política energética? Los retos políticos son considerables: el Poder Judicial ha quedado en manos de magistrados y jueces nombrados por gobiernos de derecha y obstaculiza las reformas más importantes. La confrontación será dura cuando el nuevo Presidente ponga en marcha la reforma de este poder. Y luego está la renegociación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, que traerá temas delicados como la inmigración y las exigencias de Estados Unidos de que Pemex y CFE se sometan a los deseos de los inversores privados.

Claudia Sheinbaum y la coalición “Juntos seguiremos haciendo historia” obtuvieron los dos tercios de la Cámara de diputados necesarios para proponer enmiendas constitucionales.